Tener amigos es importante. Por ejemplo, Matas es amigo del consejero delegado del Banco de Valencia y ha conseguido los 3 millones de € de fianza para no ir al trullo. Camps es amigo no, lo siguiente, de uno de los jueces del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y ese mismo Tribunal decidió archivar la rama del caso Gürtel que le salpicaba.
No quiero decir que exista relación causal en ninguno de estos dos ejemplos, eh. Simplemente digo que tener amigos es importante... para que te vaya mejor en la vida. No hay relación causal. Hay relación buenrollil.
Tener amigos te rodea de energía positiva, te convierte en alguien atractivo de cara a los demás, y entonces las cosas te empiezan a funcionar. Álvaro Pérez, el Bigotes y Francisco Correa, Don Vito, eran especialistas en hacerse amigos de los políticos (y de sus esposas). Éso les dotaba de una aureola de buen rollo que hacía que les fuese bien en la vida: los políticos adjudicaban a sus empresas concursos públicos troceados y los constructores trabajaban para ellos no por dinero, sino por buen rollo.
Claro que siempre hay gente envidiosa de aquellos que conocen el secreto de cómo conseguir que te vaya bien en la vida y he aquí que tenemos a Correa y a Bigotes en la trena y a Matas a un paso (y tres millones de euros) de ella.
Visto lo importantísimo que es tener amigos para que todo vaya bien, la pregunta que se haran, queridos míos, es "¿qué hay que hacer para tener amigos?".
Es una pregunta difícil de responder. Jaume Canivell, el personaje que interpreta José Sazatornil en La Escopeta Nacional de Berlanga, da varias claves (aunque luego tenga mala suerte el muchacho), pero yo les diré más bien lo que NO hay que hacer para tener amigos.
Lo que no hay que hacer es lo que ha hecho Garzón.
Garzón ha andado por ahí tocando las pelotas a gente importantísima y queriendo remover los huesos de aquellos a los que asesinaron los padres y mentores de esas personas importantísimas y, en fin, ¿qué es lo que ha conseguido Garzón? Básicamente, que el mismo órgano que instruye la Gürtel (con bastante calma) y donde Garzón no tiene amigos, sino más bien lo contrario (véase juez Varela), el Tribunal Supremo, le quiera juzgar e inhabilitar.
En este país es bastante fácil conseguir triunfar si se hace de la manera que se ha hecho toda la vida y si se entiende triunfar por lo que se ha considerado siempre en España triunfar; ¿por qué hay gente que se empeña siempre en seguir el camino complicado?
En fin, amiguitos del alma, ¿qué nos enseñan todos estos ejemplos: Garzón, Camps, Matas..? Muy sencillo. La moraleja tiene la letra de una cantinela de nuestra infancia: Sólos no pueden, con amigos sí.
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En próximas entregas: "Cinco maneras de adular a un político durante un canapeo" y "Conozca los clubes de pádel donde juegan los cargos de confianza del PP de Madrid".
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jueves, 8 de abril de 2010
miércoles, 27 de mayo de 2009
El trinque VS romper cosas como método de acción política
Hola, amigos de la tricotosa!
Hoy voy a hablar de dos temas que aparentemente no tienen relación. A ver que tal me sale.
Todo el mundo, aquí en Bilbao, se queda sorprendido de que cande mi bicicleta con dos seguros, uno de ellos de hierro macizo. Juzgan excesivo mi miedo a que me roben mi único medio de transporte. Y la verdad es que, preguntando, no he encontrado a nadie que me haya dicho que le hayan robado su bicicleta. A mí en Madrid sí que me robaron una bicicleta. Y un Opel Kadett.
En cambio nadie de Bilbao se ha mostrado demasiado sorprendido cuando les he contado con total indignación que alguien me ha pinchado ya dos veces las ruedas de mi bici, con nocturnidad y alevosía, cuando ésta dormía dentro del portal y otra vez más cuando estaba en la calle.
El fin de semana pasado estuve en Madrid y le contaba todo esto a mi amigo Maki. Y el me respondió con lo mismo que pensaba yo pero mejor verbalizado: “¡Hay que ser gilipollas para romper algo que no puedes robar!”.
Risas.
Después, la conversación siguió por una derivada: el robo y lo socialmente aceptado que está en la cultura mediterránea, latina o como queramos llamarla. Esto llevó a deducir un nuevo hecho diferencial, una nueva brecha cultural que nos divide racial y radicalmente a los vascos y a los malvados españoles.
Los españoles tenemos una gran predisposición a entender el trinque como algo normal y cotidiano para conseguir objetivos. Y los vascos, parece que no tanto... pero, en descargo, parece que sí entienden que romper cosas es un método válido para conseguir objetivos; en este caso, parece ser que la ocupación de 30 centímetros del paso comunal por parte de una bicicleta invasora justificaba la eskalera borroka.
¿Qué es mejor? ¿Qué es peor? Yo no lo sé, oigan.
El mejor ejemplo de aceptación ibérica de la corrupción es lo que está pasando con los casos Gürtel, Fundescam y demás. Bueno, yo anuncio hoy, aquí, que Camps y toda la tropa ya están absueltos. No hace falta celebrar juicio. No cal fer el txui, que dirían en Valencia.
Lo están. Porque la sociedad les absuelve. Nadie, fuera de los lectores habituales de El País o Público, está demasiado escandalizado por el asunto. Y… ¿por que iban a estarlo?, si seguramente todos también han intentado trincar alguna vez o lo harían si tuvieran la ocasión.
Es realmente difícil que el juez que lleva el caso condene a la contraparte política de la trama. Si no, Rajoy no se habría mostrado tan cercano a Camps estos días. Judicialmente, se van a ir de rositas seguro. Pero eso es lo de menos. Ha habido políticos contra los que nunca se ha podido demostrar nada por los tribunales, pero que tuvieron que dejar el cargo ante el escándalo que se montó.
Y eso no está pasando.
¿Quién en este país no dejaría regalar que un amiguito del alma le regalase unos trajes a medida? ¿Y quién no le devolvería el favor a ese amigo del alma utilizando su posición?
Pues igual ni yo ni mi amigo Maki lo haríamos… pero no estamos en ningún parlamento sino que nos limitamos a arreglar el mundo con una litrona en la mano en las Vistillas de Madrid, histórico parque, que, por cierto, la simpática jerarquía eclesiástica española (AKA The Spanish Inquisition) va a cubrir de hormigón.
Los fabulosos Lendakaris Muertos, que son de Pamplona, pero pese a ello son malvados (y, según algunos, también españoles) tienen una canción llamada Vine, vi y me vendí en su disco homónimo que resume muy bien lo que es la cultura del trinque en este país. Después de narrar las andanzas del “alcalde del pueblico / que ha desaparecido”, preguntan ¿“y tú que harías” si fueras el primer edil? y se responden: “seguramente me aprovecharía”.
Pues eso.
En cuanto a la eficacia de romper cosas como método de acción conducente a la consecución de determinados objetivos, mucha gente tiende a pensar que no es un método demasiado eficaz -y, efectivamente, Euskal Herria no es hoy más libre porque en el pasado hayan ardido unos cuantos cajeros automáticos y containers de papel- pero el caso es que yo sí que estoy metiendo mi bici en mi casa por las noches. Así que, en este caso concreto, objetivo conseguido. Claro que si el/la gilipollas hijo/a de una hiena y un chacal que me pincha las ruedas hubiera llamado al timbre y me hubiera pedido que no dejase la bici en la escalera, el efecto hubiera sido el mismo.
_____________
NOTA. Este post se mueve entre el cinismo y la ironía. Espero que sea entendido y no me quede sin amigos. ;-)
Hoy voy a hablar de dos temas que aparentemente no tienen relación. A ver que tal me sale.
Todo el mundo, aquí en Bilbao, se queda sorprendido de que cande mi bicicleta con dos seguros, uno de ellos de hierro macizo. Juzgan excesivo mi miedo a que me roben mi único medio de transporte. Y la verdad es que, preguntando, no he encontrado a nadie que me haya dicho que le hayan robado su bicicleta. A mí en Madrid sí que me robaron una bicicleta. Y un Opel Kadett.
En cambio nadie de Bilbao se ha mostrado demasiado sorprendido cuando les he contado con total indignación que alguien me ha pinchado ya dos veces las ruedas de mi bici, con nocturnidad y alevosía, cuando ésta dormía dentro del portal y otra vez más cuando estaba en la calle.
El fin de semana pasado estuve en Madrid y le contaba todo esto a mi amigo Maki. Y el me respondió con lo mismo que pensaba yo pero mejor verbalizado: “¡Hay que ser gilipollas para romper algo que no puedes robar!”.
Risas.
Después, la conversación siguió por una derivada: el robo y lo socialmente aceptado que está en la cultura mediterránea, latina o como queramos llamarla. Esto llevó a deducir un nuevo hecho diferencial, una nueva brecha cultural que nos divide racial y radicalmente a los vascos y a los malvados españoles.
Los españoles tenemos una gran predisposición a entender el trinque como algo normal y cotidiano para conseguir objetivos. Y los vascos, parece que no tanto... pero, en descargo, parece que sí entienden que romper cosas es un método válido para conseguir objetivos; en este caso, parece ser que la ocupación de 30 centímetros del paso comunal por parte de una bicicleta invasora justificaba la eskalera borroka.
¿Qué es mejor? ¿Qué es peor? Yo no lo sé, oigan.
El mejor ejemplo de aceptación ibérica de la corrupción es lo que está pasando con los casos Gürtel, Fundescam y demás. Bueno, yo anuncio hoy, aquí, que Camps y toda la tropa ya están absueltos. No hace falta celebrar juicio. No cal fer el txui, que dirían en Valencia.
Lo están. Porque la sociedad les absuelve. Nadie, fuera de los lectores habituales de El País o Público, está demasiado escandalizado por el asunto. Y… ¿por que iban a estarlo?, si seguramente todos también han intentado trincar alguna vez o lo harían si tuvieran la ocasión.
Es realmente difícil que el juez que lleva el caso condene a la contraparte política de la trama. Si no, Rajoy no se habría mostrado tan cercano a Camps estos días. Judicialmente, se van a ir de rositas seguro. Pero eso es lo de menos. Ha habido políticos contra los que nunca se ha podido demostrar nada por los tribunales, pero que tuvieron que dejar el cargo ante el escándalo que se montó.
Y eso no está pasando.
¿Quién en este país no dejaría regalar que un amiguito del alma le regalase unos trajes a medida? ¿Y quién no le devolvería el favor a ese amigo del alma utilizando su posición?
Pues igual ni yo ni mi amigo Maki lo haríamos… pero no estamos en ningún parlamento sino que nos limitamos a arreglar el mundo con una litrona en la mano en las Vistillas de Madrid, histórico parque, que, por cierto, la simpática jerarquía eclesiástica española (AKA The Spanish Inquisition) va a cubrir de hormigón.
Los fabulosos Lendakaris Muertos, que son de Pamplona, pero pese a ello son malvados (y, según algunos, también españoles) tienen una canción llamada Vine, vi y me vendí en su disco homónimo que resume muy bien lo que es la cultura del trinque en este país. Después de narrar las andanzas del “alcalde del pueblico / que ha desaparecido”, preguntan ¿“y tú que harías” si fueras el primer edil? y se responden: “seguramente me aprovecharía”.
Pues eso.
En cuanto a la eficacia de romper cosas como método de acción conducente a la consecución de determinados objetivos, mucha gente tiende a pensar que no es un método demasiado eficaz -y, efectivamente, Euskal Herria no es hoy más libre porque en el pasado hayan ardido unos cuantos cajeros automáticos y containers de papel- pero el caso es que yo sí que estoy metiendo mi bici en mi casa por las noches. Así que, en este caso concreto, objetivo conseguido. Claro que si el/la gilipollas hijo/a de una hiena y un chacal que me pincha las ruedas hubiera llamado al timbre y me hubiera pedido que no dejase la bici en la escalera, el efecto hubiera sido el mismo.
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NOTA. Este post se mueve entre el cinismo y la ironía. Espero que sea entendido y no me quede sin amigos. ;-)
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