jueves, 8 de septiembre de 2011

Duro paquete de medidas antidéficit

1. Privatizaremos todo el sistema educativo. Haremos que todos los colegios sean de pago. Todos los institutos serán de pago, también. Y todas las universidades. Espacios de libertad, privados y bien caros.

…Y luego multaremos a todos aquellos que escriban con faltas de ortografía, lean si-la-be-an-do y no se sepan la tabla periódica.


2. Privatizaremos la sanidad. Serán privados todos los hospitales, residencias de ancianos, ambulatorios, servicios a personas con diversidad funcional… todo de pago y bien caro. ¡Que el estado no puede andar pagando medicinas para todo el mundo! ¡Que eso es un dispendio, por Dios!

…Y luego multaremos a todos aquellos que estén enfermos, sean adictos, tullidos, viejos y demás. ¡No podemos permitir que haya individuos patógenos en nuestra sociedad, lastrando e infectando a los que estamos sanos!

3. Reduciremos los salarios de los trabajadores y recortaremos, mediante expedientes de regulación de empleo, las plantillas de las empresas, manteniendo los niveles de producción. Aumentaremos, de ese modo, la productividad.

…Y luego multaremos a todos aquellos individuos que no contribuyan al sostenimiento de la economía española gastando un mínimo mensual de 600 euros en artículos de consumo.

Sí. Les multaremos por ser pobres. Sabemos que es una idea atrevida, pero es el tipo de medida que está necesitando la economía española para recuperarse. Es la señal que los mercados esperan de nosotros para volver a confiar.

4. Revalorizaremos la vivienda. Suprimiremos los programas de VPO y las ayudas al alquiler. La casa es un bien preciado y ha de pagarse por ella el precio que marque el mercado libre.

…Y luego sacaremos de las calles (y multaremos) a todos los indigentes. También a todos aquellos que autoconstruyen sus viviendas en cañadas y ríos, al margen del sistema. Por supuesto, el mercado libre es libre dentro de lo que nosotros llamamos libertad.

5. Verteremos la leche producida en las regiones del Cantábrico y quemaremos las cosechas de la Meseta, con objeto de elevar los precios de esos productos, ajustarlos a los topes de producción europeos y mejorar su rentabilidad.

Si con esto acaba sucediendo que nuestros productos agrícolas dejan de ser competitivos en el duro mercado global, mala suerte. Importaremos estos productos desde otros países, como dictan las normas del libre mercado global.

…Y luego, a los agricultures, les multaremos por ser pobres.

6. Se siguen admitiendo propuestas de parte de los distintos actores económicos para seguir completando este paquete de medidas.

-. Y a la ciudadanía en general, les explicaremos que lo hacemos por su bien. Que tenemos que introducir este duro paquete de medidas… mmm… este duro paquete de medidas… este duro paquete de medidas… XXL… Sí, sabemos que todo esto suena un poco obsceno, pero es por vuestro bien… tenemos que introducíroslo, oh, sí… ya sabéis vosotras/os por donde.

Publicado en: http://historiasmediocres.blogspot.com

martes, 6 de septiembre de 2011

El último tren

El tren que me va a sacar de aquí, mi única oportunidad para salvarme, llega con un retraso de dos horas. Dicen que hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Además de ser una metáfora acertada, podría ser el eslogan de los ferrocarriles de la Compañía.

Durante años, los gobiernos -en la época en que aún había gobiernos- invirtieron cantidades ingentes de dinero en construir kilómetros y kilómetros de vías férreas. Ahora pertenecen a la Compañía y la mayor parte de ellas están cerradas. Languidecen y se oxidan sobre los páramos abrasados por el sol. Los ladrones de metal han convertido algunos tramos en simples caminos de piedra que, como el resto de caminos de nuestro país, no conducen a ninguna parte.

Pero sí sigue funcionando el Tren del Norte, muy rentable para la Compañía, a juzgar por la relación entre la calidad del servicio y el desorbitado precio que hemos pagado por nuestro billete todos los viajeros que nos hacinamos en el vestíbulo.

--

La taquillera me ha mantenido por un segundo la mirada cuando le he tendido mi pasaje y mi salvoconducto. He pensado que quizá sospechaba de mi, pero, en seguida, me ha devuelto mis documentos y ha vuelto a su atenta lectura del catálogo de ofertas de un supermercado.

Luego han pasado dos agentes de seguridad, altos y serios como puertas cerradas. Ni me han mirado. Me he quedado algo más tranquilo.

--

Todavía una hora para que venga el tren. Apenas puedo disimular mi nerviosismo. Ignoro por qué viaja al Norte el resto de pasajeros y, del mismo modo, intento que ellos ignoren por qué viajo yo. Quizá algun otro no esté viajando por negocios para mayor gloria de la Compañía y, al igual que yo, quiera desertar de este desierto de mugre y desidia.
Lo primero que voy a hacer cuando llegue al Norte es entrar en una biblioteca. Tengo ganas de...

--

Hasta aquí la transcripción del manuscrito requisado al detenido. Se adjuntan estas notas por si procediera imputársele un delito tipificado de calumnias a la Compañía, habida cuenta del contenido difamatorio de las mismas. En tal caso, recomendamos que la sanción económica que, con toda probabilidad, se derivará del proceso se sume a la factura (que paga subsidiariamente la familia del detenido) de la institución psiquiátrica donde reside el sujeto. Institución en la cual, antes de su fuga, ya cumplía condena por desorden mental, conducta asocial, mercadofobia y grafomanía.

El instructor.

Nuevo blog

HISTORIAS MEDIOCRES

Vida nueva, blog nuevo. 'En la oficina nadie sospecha nada' estaba muerto desde hacía ocho meses y resucitarlo era tarea complicada. Dejemos las resurrecciones para Jesucristo y los zombies y pinchemos todos, entusiasmados, el enlace de arriba.

viernes, 2 de septiembre de 2011

EMPEZAR

–Joder. ¡No entiendo nada!
–Tranquilo. Lo difícil es empezar. Una vez empiezas, le coges el tranquillo y se acaba convirtiendo en un proceso automático. Cuanto más lo haces, menos te cuesta y mejor lo haces. Es como hacer flexiones, montar en bici o follar.
–¿Me estás comparando manejar el editor de noticias con follar?
–Vale. Vale, no es una buena comparación. Pero tampoco es una obviedad, eh. Algo es algo. Venga, aquí tienes una comparación obvia, de las que a ti te gustan: [con voz engolada] “manejar el editor web es como escribir un relato, lo difícil es empezar, pero cuantas más palabras van llenando la página, menos cuesta poner las siguientes”. ¿Contento?
–Eres un friki. ¡Y lo que yo no sé es por qué cojones tengo que aprender esta mierda de frikis!
–Porque tú quieres. Me has pedido que te enseñe y yo te enseño.
–Pues, entonces… ¡lo que no sé es por qué tengo que poner otra vez las palabras clave de la noticia en este campo de aquí, si ya las he puesto en la pestaña de publicación!
–Pues podría darte una compleja explicación técnica, pero básicamente es porque los que hicieron este programa son unos chapuzas y, además, italianos.
–Antes, para trabajar como periodista no había que saber nada de ésto…
–No. Había que saber manejar linotipia, offset, télex… Y tú tampoco sabes nada de éso. Corrígeme si me equivoco.
–Joder. Ya sabes a lo que me refiero. Tengo 35 años, hice un máster, he hecho cursos... Y nada de eso vale, porque alguien ha decido que todo el modelo iba a irse a hacer puñetas y que, además, los periodistas tenemos que valer igual para un roto que para un descosido. No puedo pasarme toda la vida reciclándome. Empezando. Una y otra vez empezando.
–No te pongas dramático y míralo así: trabajabas en un periódico de papel cuya versión online la realizaba un equipo distinto. Se han follado a ese equipo para ahorrar y tú te has quedado. Has tenido suerte.
–Me he quedado de momento. Si no aprendo esta mierda, me follan a mí también. Aquí, encima de esta mesa y con una polla de negro de ésas tan grandes que no se sabe si es una polla de negro o un brazo de gitano. ¡Mierda! ¡Joder! No se carga la foto. ¿Por qué hostias no se ve la puta foto ahora? ¡Cojones!
–A ver. Mira el peso. Ya está. Cuando la has cambiado antes se te ha olvidado ponerle peso 7, lo has dejado en peso 0. ¿Ves? Ya carga.
–[Más tranquilo] Vale. Ahora falta el pie de foto.
–El pie de foto… [canturrea] ta–ta–ta–ta… mira, das aquí, y se abre otra pestaña. Ya te digo, lo difícil de todo esto es ponerse, empezar... Y es muy importante, antes de empezar, plantearse qué es lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer. “No hay ningún viento favorable para quien no sabe adónde va”. ¿Quién lo dijo?...
–Lo difícil es empezar. Lo difícil es al principio. Y yo siempre estoy empezando. ¡Siempre estoy en el principio de la historia!
–Por eso escribes relatos cortos.
–¡Por eso soy un mierda! La gente va construyendo su vida apilando unas cosas sobre otras y eso es su vida, no sé, su recorrido, su carrera… las cosas de las que están orgullosos… yo estoy tirando abajo todo el rato las fichas del lego, como un niño estúpido y descoordinado que da manotazos porque no sabe jugar a nada más.
–Eh… ¿ya no seguimos hablando del trabajo? ¿No?
–No.
–No estás bien con Mila. ¿No?
–No estoy con Mila.
–Joder. ¿Qué hacemos aquí? Venga, anda, levanta. Vamos a la cafetería y hablamos.
–No. Quiero acabar esto antes. A ver si soy capaz de no dejar a medias por lo menos una sola cosa.
–Bueno, ya está casi acabado. Sólo tienes que darle a publicar.
–¿Aquí?
–Sí.
–Ta–ta–ta–ta
–¿Y bien?
–Espera…
–Espero.
–Vaya.
–¿Y ahora que pasa?
–Error del servidor. Dale atrás en el navegador.
–Ya voy. Ya está. ¿Y todo lo que he hecho?
–Pues parece que no está.
–¿Entonces…?
–Otra vez a empezar.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Tradicional mensaje de Nochebuena de su majestad el Rey

Españoles:

Los jóvenes se rebelan y se enfrentan a las autoridades con piedras y fuego.

¿Son los cientos de miles de jóvenes que no pueden acceder al mercado laboral y emanciparse?

No. Son los jóvenes de Pozuelo de Alarcón, el municipio más pijo de Madrid. Se rebelan porque no les dejan hacer botellón en las fiestas locales.

Españoles: Los trabajadores montan en cólera y emprenden una huelga salvaje que paraliza el país durante dos días.

¿Son los cientos de miles de trabajadores afectados por despidos, EREs y recortes salariales y de derechos sociales?

No. Qué va. Son los trabajadores de las torres de control de los aeropuertos, que ganan más de 300.000 euros al año.

Españoles: Un canal de televisión de noticias va a dejar de emitir esta noche porque el accionariado no cree en su rentabilidad.

¿Es algún lamentable chiringuito informativo montado al calor de unas concesiones de frecuencias en TDT que huelen a distancia? (Intereconomía, 13tv, PopularTv, LibertadDigital Tv...)

No. Para nada. Es CNN+, una apuesta seria y ambiciosa por el periodismo de calidad.

Españoles: no sé si será culpa suya, mía o de que nos la vendieron ya podrida y no podemos hacer demasiado al respecto, pero el caso es que España apesta y da puto asco.

Feliz navidad.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Dinero

Dinero
Sergio López, 2010



Ya lo sé. Hay cosas en la vida más importantes que el dinero. El problema es que hace falta tener dinero para dejar de pensar en él. No quiero decir que los ricos no piensen en el dinero. Piensan en él, claro. Pero de otra manera. Si eres pobre, piensas en el dinero, sí o sí. No te queda más remedio. El dinero ocupa un espacio en tu cabeza inversamente proporcional al que ocupa en tu bolsillo. En la cabeza todo está conectado y la neurona donde almacenas la cuenta de los céntimos del dinero que no tienes está conectada con la neurona que te recuerda que tienes hijos; y ésta, con la que te dice que tienes hambre; y ésta, con la que te avisa de que tienes que pagar el alquiler; y ésta, con la que te machaca con que tu marido te ha dejado. Todos los pensamientos encadenados: ningún amigo o familiar que te pueda echar un cable. Un jefe cabrón que no te paga. Los niños, que lloráis porque no tenéis la PlayStation, porque no podéis ir al viaje a Asturias con el resto de compañeros de clase, porque vais siempre vestidos con la misma ropa. Y, en el Inem, una funcionaria borde que me explica que si me voy de mi empresa, no tengo derecho a paro. Y que si me quedo, mi jefe tiene derecho a no pagarme porque su empresa de mierda ha quebrado y está en concurso de acreedores. Y coger la carpeta de los currículos y recorrerme Madrid de arriba abajo, una y otra vez. Sus puertas cerradas, su acumulación sucia de personas sucias y sin identidad. Sus cuatro millones de paredes.
            Todo ese espacio ocupaba el dinero en mi cabeza. Ya sé que no es disculpa, pero estaba obsesionada. Todos esos pensamientos encadenados estaban encadenados por el dinero. Sucio dinero. Ahora ya no tengo que pensar en él. De hecho, aquí me pagan un pequeño salario. No mucho, pero cuando salga tendré para ir tirando. Además de que comida y alojamiento no cuestan nada, claro. No pensar en el dinero es un alivio, la verdad. Pero poco, pensando en lo mucho que os echo de menos. Espero que os vaya bien sin mí.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Sistema

El sistema
Sergio López, 2010

-Lo siento, es el sistema, -dice ella mirando la pantalla de su ordenador. Los inexorables menús desplegables de la pantalla de su ordenador.
-¡No puede ser! -exclamo yo, alarmado-. ¿Está segura?
-Totalmente -responde-, he metido su nombre en el sistema y me dice que usted está dado de baja por incumplimiento de los términos 16.2 y 18.3/B del contrato de permanencia.
-¡Tiene que haber habido un error!
-El sistema no se equivoca.
-¿Cómo?
-El sitema dice que está usted dado de baja en el sistema. Sálgase de la cola, por favor. ¡Siguiente!
-Esto es una vergüenza.
-Deje de estorbar, ¿quiere hacer el favor? ¡Siguiente!
-¡Quiero poner una reclamación!
-En nuestra página web hay un formulario de sugerencias. Tambien puede ponerse en contacto con nuestro call center.
-¿No puede darme una hoja de re...?
-No. Le he dicho que yo no puedo hacer nada. Hable con nuestro call center. Y apártese de la cola de una vez.
-Pero...
-¡Siguiente!
Mientras le dice a la chica que va detrás de mi en la cola que me adelante, ella ha pulsado un menú desplegable de la pantalla táctil de su ordenador. Cuando me echo de ver, dos enormes agentes de seguridad me tienen cogido cada uno de un brazo y me sacan en volandas del edificio de la que hasta hace diez años se conocía como Biblioteca Nacional y ahora se llama madrid movistar Liverary!. Antes de arrojarme sobre el duro asiento trasero del coche patrulla de Securitas, uno de los dos gorilas me mira con una mirada algo así como cómplice y se disculpa:
-Lo siento, es el sistema.